lunes, 7 de abril de 2008

¿Y ahora qué?

[ Todo cambia ]

Me planteé muchas cosas luego de la separación. Soy geminiana, y como tal, necesito intelectualizar las situaciones para poder comprenderlas. Mi cabeza no paraba. Pero hubieron dos momentos en que hice la gran pregunta: ¿Y ahora qué?
Un año antes de separarme hubiese sido inaudito hablar siquiera de una separación. No estaba dentro de mi escala de posibilidades. De hecho, tenía previsto tener otro chico. Pero no pudo ser (Dios sabrá por qué).
Hasta aquí había tenido un proyecto de vida bien trazado. Quería otro chico y también cumplir el sueño de la casa pequeña pero con cesped alrededor, para que los chicos pudieran potrear a gusto y tener una mascota. Habíamos incluso hecho una inversión en Colonia del Sacramento (Uruguay) pagando en cuotas una casa cercana al río, donde esperaba pasar la tercera edad.
En un abrir y cerrar de ojos, toda este sueño se había desmoronado. La seguridad de ese proyecto se había diluido. Me mortificaba desconocer qué podría pasar con mi vida y la de mis hijas de aquí en más.
Pero continúe.
Con la muerte de mamá resurgió la pregunta.
Me crié con una madre enferma, tratando de entenderla, queriendo que hiciera algo para salir del encierro de su enfermedad. Pero ningún intento resultaba.
Era domingo por la tarde, la acompañé luego del almuerzo a que regresara al geriátrico donde vivía por aquellos días. Recuerdo que se detuvo un segundo y conectándose con la realidad me preguntó: "¿Y Ariel?" Le dije: "Está bien, atareado trabajando y con la facultad. Tengo que aceptar que nuestros caminos sólo se cruzaron. No se pudo enamorar de mí, mamá".
24 horas despúes recibía un llamado preguntándome en qué sala la velaban (no me habían podido localizar y estaba ajena a que mamá había muerto).
Nuevamente me pregunté "¿Y ahora qué?"
Viví pendiente, tanto como mi hermana, de lo que le pasara. Ya no estaba. Me dejó un gran vacío.
Mi terapeuta rescató que era momento de hacerme cargo de mí. Este era el momento de reconstruir mi vida desde otro lugar, desde un lugar menos egoísta, pensando en lo mejor para mí y mis dos hijas.
Hoy rescato la pregunta que Mamá me hizo antes de irse sin previo aviso. Me he puesto a pensar que quizás a pesar de su enfermedad sabía lo que era mejor para mí. No fue la primera vez que hizo una pregunta clave. Pero esa vez no supe escuchar.
Me quedo con eso.

No hay comentarios: