[ Familia de 3 ]
Las dos primeras vacaciones luego de separada fuimos a la casa de una amiga en Misiones. Disfrutamos mucho del reencuentro. Las nenas podían quedarse hasta tarde jugando con los chicos del barrio. No había mayores peligros. Visitamos a la familia e hicimos diferentes salidas. El único inconveniente fue que la más chiquita tuvo un broncoespasmo. Tuvimos que salir a la ruta en la madrugada para ir al sanatorio de la ciudad, a 15 km. Había llevado todo menos el nebulizador, porque el médico me dijo que no era necesario. Por suerte en la guardia la sacaron de la crisis. Con ella a cuesta buscamos una farmacia para comprar un nebulizador con el que continuar el tratamiento. La avenida estaba desértica, solo unas trabajadoras de la noche y yo, con mi mochila y la nena. Un taxista que pasó por el lugar, al verme dio la vuelta, accedió a cobrarme más barato (el transporte en taxi o remise es muy caro comparado con Buenos Aires) y nos llevó de regreso a la casa de mi amiga donde nos hospedábamos.
El tercer año ya pude destinar un dinero mayor para irnos solas. Nos inclinamos por la playa y elegí San Clemente del Tuyú porque es familiar, cercano y quería que las nenas conozcan Mundo Marino. Hice un par de averiguaciones previas con gente conocida, hice la reserva online y por suerte las recomendaciones estaban al nivel de nuestras expectativas. Nos sentimos como en casa (era nuestra primera salida solas, con lo cual, no quería ir a un lugar que no fuera un tanto familiar).
Las nenas estuvieron contentas en el hotel. Tenía acceso a internet, comida casera y una gran sala de juegos electrónicos y de mesa. Visitamos Mundo Marino y también las Termas.
Si bien la más chiquita sufrió un cuadro de intoxicación que casi me lleva a internarla, los primeros días los disfrutaron a pleno. Esto compensó el cuadro anterior, los nervios porque sólo hay un pediatra y una guardia precaria, a pesar de contar con cobertura de una prepaga.
No tenía auto, con lo cual, me movilizaba con remise. En la madrugada tuvimos que hacer varios viajes porque temía que se deshidratara a raíz de los vómitos que no se detenían. Las sacaba de la cama y todas íbamos a la clínica local. Fue una gran corrida, pero por suerte pasó.
También me dije otra vez: "No me puede pasar esto"... Pero en la sala de espera de aquella clínica no era la única mamá angustiada... Me sentí acompañada.
lunes, 7 de abril de 2008
Nuestras primeras vacaciones
Etiquetas:
vacaciones
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