viernes, 4 de abril de 2008

Improvisar con el cuerpo

[ Nuevos espacios para el disfrute ]

Estar sin pareja no ha sido fácil para mí. Una de mis estructuras era que el hombre da seguridad. Una familia de 3 o un hogar sin un hombre eran admisibles en mi cabeza. Por este mismo motivo es que tuve tanto miedo y muchas veces sentí esta decisión como una gran pérdida. Había perdido mi proyecto de gran familia, mi anhelo de tener más hijos, y también había perdido una pareja.
No fue fácil llenar ese espacio. Pero encontré la manera. Me inscribí en un curso para la construcción de relatos en el estudio de Ana María Bobo (eximia relatora). Para mi sorpresa el grupo estaba conformado por personas del ambiente artístico y la dinámica se asemejaba a la de un grupo teatral.
Muchos de los ejercicios implicaba exponerse con el cuerpo, cosa a la que no estaba acostumbrada, pero fue enriquecedor. Había gente experimentada y era sorprendente ser testigo de los relatos que podían elaborar con tanta genialidad y con tomar como excusa un objeto de la vida cotidiana.
La primera clase coincidió con uno de mis días de bajón. Recuerdo que no paraba de llorar frente a la computadora. Llamé a mi hermana (como tantas veces durante el primer año de separada). Me alentó a que no dejar de ir. Había conseguido que el papá cuidara de las nenas. Era mi oportunidad de tomar aire y experimentar cosas nuevas.
La última clase fue triste. Añoramos ese espacio en el que el grupo empezó a sintonizar y armonizar como las piezas de un reloj. Fue una experiencia muy linda. No me arrepiento.

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