[ Padres en casas separadas ]
Momentos previos a la separación busqué ayuda profesional. Recibimos el apoyo durante 2 meses de parte de una psicóloga especializada en este tema.
Llegar a la consulta los dos fue un gran logro y desafío.
De aquellas sesiones luego se sucedieron los díalogos en casa sobre cómo íbamos a encarar esta decisión con las nenas. Otra vez no fue nada sencillo.
Mi preocupación central era el impacto en las nenas. Apostaba que esta decisión sería lo mejor a futuro, pero el aquí sería difícil de sobrellevar.
Rescaté de las conversaciones con la especialista muchas sugerencias, pensamientos, reflexiones. Nos tranquilizó diciéndonos que esta decisión no tenía por qué ser traumática, si podíamos seguir ofreciéndoles a las nenas presencia como padres.
Enfatizó sobre la necesidad de que el papá tratara de ir armando su nuevo departamento de manera tal que las nenas sintieran que tenían un espacio allí, aunque también entendía la dificil situación que tendría por delante, ya que el hombre separado por lo general debe rearmar su vida desde cero.
Las visitas no fueron el tema de discusión. Siempre se planteó algo flexible, aunque realizamos algunos acuerdos mínimos para dar seguridad y cierto orden a la vida de nuestras hijas.
Como viviríamos cerca, las nenas podrían seguir contando con su papá. Algunas rutinas las mantendríamos, como por ejemplo, llevándolas al colegio por las mañanas. Los actos escolares, la firma del boletín, las presentaciones en las actividades extraescolares que requerían de nuestra presencia tampoco fue tema de discusión. Seguiamos siendo sus padres, aunque no conviviéramos como pareja. La promesa que un día le hice a mi hija mayor, nunca pensé siquiera en trasgredirla.
viernes, 4 de abril de 2008
Orientación y ayuda profesional
Etiquetas:
hijos,
orientación psicológica,
padre separado
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