[ Decía mi hermana ]
Durante un año muchas veces me encontré tomando el teléfono para llorar junto a mi hermana. Era la persona en quien más podía confiar. Fue la persona que aguantó todos mis autoreproches y temores. Podía ir lentamente ganando fuerza y autoridad con las nenas, pero otra cosa diferente era reconciliarme conmigo misma.
Ella siempre tenía un discurso positivo. Veía la oportunidad. Yo sólo el vaso vacío. Me comparaba a ella, quien había podido sostener en el tiempo una pareja, yo la había quebrado.
En tantísimas oportunidades me había dicho que había tomado la decisión correcta. No podía entender que me sintiera sola. Insistía en decirme que al fin y al cabo todos estamos solos en este mundo. Sólo debía aceptarlo y continuar.
Dos años despúes de la separación, creo que intuyó que estaba necesitando algo especial y con motivo de mi cumpleaños me regaló un libro de un psicólogo brasileño: Sueños. Ella adivinó que los había perdido. Su lectura renovó mis fuerzas. Si numerosas personas habían persistido en sus objetivos, por qué no yo. Fue en aquel año que empezó a acuñar una nueva frase: "Lo bueno está por llegar". Y hoy sé que tenía razón.
viernes, 4 de abril de 2008
Lo bueno está por llegar
Etiquetas:
pensamiento positivo,
sueños
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