sábado, 5 de abril de 2008

Entre jazmines y velas aromáticas

[ Dándome mimos ]

Al llegar octubre, quien era mi marido solía llegar a casa con Jazmines, mis flores preferidas por su color y fragancia. Me encantaba sentir el aroma de su perfume en mi casa.
Mi situación había cambiado. No tenía quien me las trajera. Decidí que era momento de consentirme.
Empecé a comprar mis propios jazmines. Llené la casa de ellos. Luego compré hornitos, velas y esencias para perfumar el ambiente. Me gustan las esencias de durazno, vainilla, melón y rosas.
Fue la manera que encontré de transformar este hogar nuevamente en un lugar acogedor. Cambié el mobiliario de la cocina, compré algo más chiquito, acorde a nuestra familia de 3.
Me deshice de cosas que ya no necesitaba. Renové almohadones, pinté, arreglé paredes y pisos. Ya tenía la cama de una plaza. Vestí de colores cálidos la casa. Naranjas, amarillos, verde manzana.
Una gran decisión fue la compra de la notebook. No desestimaba esfuerzos por comprar cosas a las nenas, pero otra cosa diferente era un gasto para mí. Si bien era una inversión ya que me agilizaría el trabajo, me costó mucho hacer efectiva esta decisión. Recuerdo haber ido a la tienda para aprovechar una oferta y regresar con las manos vacías. Di vueltas hasta que un mes más tarde decidí hacerlo. La necesitaba ya que mi computadora personal estaba muy lenta. Luego hice la compra pero la mantuve cerrada en la caja de embalaje durante otro mes. Me cuestan los cambios. Pero todo llega. Con mucho nerviosismo empecé a ponerla en funcionamiento. Era la primera vez que me iba a ocupar de mi propia computadora. La primera vez que trabajé en ella me di cuenta que dejé pasar mucho tiempo para disfrutarla. Hoy no la dejaría por nada. Un abismo. Estos fueron los hitos paulatinos de otros cambios, de otras mejoras. Me sentía ahora que podía con muchas cosas. Había tomado fuerza.
Me ocupaba del trabajo independiente, de las chicas, del consorcio, de la casa, de mí misma. Fue el momento en que empecé a cambiar lamparitas, tratar con electricistas y albañiles. Empecer a ser dueña de mi destino.

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