lunes, 31 de marzo de 2008

Como vivir un gran amor

[ Lo que no quise ver ]

Una amiga residente en Madrid (España) me había mandado un artículo titulado "Cómo vivir un gran amor". Recuerdo haberlo abierto, leído, guardado en mi rígido, pero también encontrarle un contenido vacío, sin resonancia personal.
Pasaron meses, me había levantado ya angustiada (sin motivo aparente) y antes de iniciar mi rutina laboral en casa, lo busqué. Algo me llevó a la necesidad de leerlo.
Ese día comprendí el mensaje del psicólogo, autor del escrito, quien en un taller para parejas me hablaba de las "heridas de la infancia" y de los desaciertos en las elecciones, producto de relaciones poco sanas. En ese instante se hizo transparente algo que no había visto hasta el momento. Sus palabras quedaron resonando en mi: "un amor sano saca lo mejor de uno mismo". El bienestar de una pareja depende del vínculo construido, pero por sobre todas las cosas, depende de cómo estamos, ya que la pareja es reflejo de uno mismo. Como broche final agregaba: "para vivir una gran relación hay que amarse uno mismo". Algo en lo que yo hacía agua.
Mi angustia se acrecentó y sólo atiné a tomar el teléfono para decirle a mi marido que esta vez necesitaba de su apoyo, necesitaba empezar una terapia.
La primera sesión de orientación marcó una diferencia: planteé que necesitaba estar sola. Necesitaba pensar y trabajar en mí. Esto dio un viraje inesperado a mi vida, que seis meses después decantaría en una separación. Entretanto, fui empezando a desanudar una gran trama de situaciones personales irresueltas de larga data.

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