[ José está separado luego de 18 años de estar en pareja ]
Mi caso es algo particular, dado que después de muchos años de matrimonio no hemos tenido hijos, así que uno de los grandes problemas que se me podrían haber planteado quedó soslayado automáticamente. Por suerte mi separación no fue tan traumática, hacía rato que la pareja no funcionaba y ambos éramos concientes de ello, no hubo sorpresas, no hubo discusiones, solo llegamos a la situación y simplemente se dio. En mi caso particular los miedos o temores no fueron posteriores a la separación, fueron previos. Fueron un cúmulo de cosas que lo único que produjeron fue dilatar por mucho tiempo lo que solo se estaba decantando. El miedo principal era no dañar con la separación a mis padres, darles una preocupación más a la que ya tenían con la enfermedad de mi abuelo primero y luego la de papá. Tanto es así que cuando ambos fallecieron recién ahí tome la decisión de separarme, situación que se concretó un par de meses más tarde. Otros temores secundarios al anterior son los referidos al famoso "¿qué dirán?, teniendo en cuenta que resido en una localidad pequeña donde todos nos conocemos y donde supuestamente un "Contador exitoso" no podría ser bien visto después de un fracaso matrimonial, pensamiento obtuso y retrogrado, pero mi pensamiento al final de cuenta; hasta que me puse a pensar en ello seriamente y lo descarte rápidamente por ser un argumento muy tonto. Poco más lejos estaba el miedo a la perdida económica, a las cosas materiales que debemos dejar después de una separación y a las que nos aferramos sin pensar; argumento más tonto aún que los anteriores, pero que aunque no queramos está latente. Resumiendo: No tenía argumentos válidos para no separarme, pero los miedos o temores me impedían pensar como corresponde, o sea, me anulaban la capacidad de razonamiento y sentimiento. Solo tenía que comparar lisa y llanamente los falsos argumentos del "no" contra el simple e importantísimo argumento del "si", no nos queríamos y no nos llevábamos bien.Una vez que me senté seriamente a meditar sobre lo que sentía, pude vencer los miedos y tomar la decisión. Simple, pero sumamente complicado a la vez. En el antes, me hubiese ayudado muchísimo que alguien me hiciera poner los pies sobre la tierra y que me despejara la mente de esos falsos temores. En el después, solo existió un temor a la soledad que va y viene, dependiendo de la situación en que me encuentre al conocer o no a otra persona.
jueves, 30 de noviembre de 2006
Experiencias de vida: Jose
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